Un reset de 820 kilómetros de estepa

Recuerdo el día que llamé a Mattia por teléfono para proponerle irnos en verano a correr la East Coast Messenger Stage Race. Sin pensarlo ni un segundo me dijo: “Bah! Para eso nos vamos a la Mongolia Bike Challenge”. Ahí quedó eso.

Dos meses después fui yo quien recibió su llamada: “¿Nos vamos a hacer la Mongolia Bike Challenge? Pero en single speed, eh!”. Y me faltó tiempo para decir que sí.

No sabía muy bien dónde me estaba metiendo porque yo no he hecho MTB single speed en mi vida y las carreras de montaña por etapas están lejos de ser mi especialidad. Pero después de un tiempo, allí estaba yo en el taller de Legor, con mi bici de montaña medio rota y desmontada y a un día de volar a Ulán Bator. En un tiempo récord conseguimos convertir la bici a single speed, no con pocos problemas y con la inestimable ayuda de Simón, compramos todas las cosas que nos hacían falta a pocas horas de partir, y empaquetamos las bicis como buenamente pudimos con un exceso de peso de 10kg en cada bulto. Just in time! Horas más tarde, previa escala de 13h en Moscú, estábamos en la capital de Mongolia, y todavía no teníamos del todo claro en qué nos habíamos metido.

El slogan de la Mongolia Bike Challenge es claro y acertado: “Como ninguna otra carrera en el mundo”. Ilusos nosotros, creíamos que se refería al paisaje… Por lo visto, además del entorno, también se refería a su dureza. La verdad es que era un poco absurdo pensar que una media de 120km al día con +2.000m de desnivel en MTB fuese a no ser duro. Para más inri, allí estábamos con nuestras bicis en single speed.

El primer día fue muy duro, el segundo un poco menos, el tercero al borde de la pájara, el cuarto me lo pasé bien porque ya había entendido lo del single speed, el quinto casi me comen los buitres, el sexto se hizo corto y en el séptimo los kilómetros no pasaban. Sería un buen resumen del sufrimiento.

Como siempre, me quedo con las cosas buenas que, ahora con perspectiva, me pondrán la piel de gallina durante mucho tiempo. El ambiente insuperable que se respiraba entre los corredores y organizadores. El respeto hacia quienes se plantean estas carreras como un reto físico y mental y su único objetivo es acabar. Esa gente que se queda rápidamente sin platos que bajar y piñones que subir y, cueste lo que cueste, acaban esas etapas eternas en un entorno poco cambiante y sabiendo que todos los demás van por delante. Para quitarse el sombrero.

Los nuevos personajes que conoces provenientes de todo el mundo. Desde China hasta Bélgica, pasando por Euskadi ;) Los ánimos que recibimos de casi todos los corredores por hacer nuestra propia carrera sin marchas. La satisfacción de, ahora, poder decir que acabé la Mongolia Bike Challenge. Y, por último pero no menos importante, la grata compañía de los amigos con quienes compartes estas aventuras, que ahora son más amigos :)

Volviendo a casa, en el aeropuerto de Moscú, Raúl me preguntó que cuál era mi próximo reto refiriéndose a mi próxima carrera de este tipo o viaje en bici. Quitándole peso, le dije que levantar una nueva empresa, que en ello estamos. Pero lo cierto es que, más allá de mis ideas fugaces, esta misma mañana ya me han propuesto una nueva aventura :)

Paolo Martelli's MongoliaBike Challenge Gallery on Crankpunk

 

Fotos del gran Paolo Penni Martelli

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